domingo, 27 de diciembre de 2015

"A propósito de Abbott" de Chris Bachelder


¿Por qué tienes que leer este libro?


  • Porque te darás cuenta de la necesidad fundamental de los humanos de decorar otras especies, cuando, acompañando a tu hija a la tienda de animales, descubras cangrejos ermitaños de colores.

  • Porque tras realizar varios experimentos, llegarás a la conclusión de que tu perro, además de tener miedo a los truenos, los fuegos artificiales, los motores que petardean, los aviones, los camiones de la basura, las furgonetas de reparto, los otros perros, los gatos, la gente, los pájaros y los bichos ruidosos, los espantapájaros, los muñecos de nieve, las cometas y las banderas, algunos árboles, la lluvia torrencial, la llovizna, la niebla, los cielos nublados, los cielos parcialmente nublados, las ráfagas de viento y las refrescantes brisas veraniegas, también le asusta el rumor apenas audible del papel higiénico al desenrollarse.

  • Porque si le preguntas a tu hija cómo quiere que se llame su nuevo hermanito, te arriesgas a acabar poniéndole a tu hijo "Guepardo".

  • Porque descubrirás, después de varios años casado, que el matrimonio es una lucha (técnicamente, una negociación) por ver cómo se reparte el Mal Humor y quien tiene más derecho a tenerlo.

  • Porque te enojará la rapidez con la que el fontanero desatasca la tubería principal, ya que ello no te permitirá presumir delante de tu mujer de lo eficazmente que estás solventando el problema, porque no le habrá dado tiempo de volver todavía a casa.

  • Porque te dará tanta pena que tu hija se corte el pelo por primera vez, que cogerás sus pequeños rizos dorados del suelo y los guardarás en una bolsa que esconderás para que tu mujer no los tire.

  • Porque si no fueras un frustrado humanista sin plaza fija en el campus estrella de un sistema universitario estatal, te gustaría ser científico en el trabajo de campo de un proyecto de investigación inútil, como por ejemplo, el estudio de las luciérnagas, para pasarte los veranos llevando a cabo esa investigación en el mismo lugar de Pensilvania, sentado en una roca prominente y contemplando desde arriba las luciérnagas que titilan en un enorme campo en forma de cuenco.

  • Porque un caluroso día de Junio, estando embarazada, perseguirás por el parking de un outlet a tu hija, que corre en calcetines amarillos con el pañal medio caído porque no le da la gana vestirse.

  • Porque estás tan estresado con la paternidad, que le abres la puerta al técnico de la nevera con el brazo completamente cubierto de pegatinas de mariposas, llevando encima tres o cuatro pulseras, unos diez collares y a tu hija llena de rayas de rotulador, para que te acabe diciendo que si la nevera no enfría es porque tienes que subirle el termostato.

  • Porque por mucho que lo intentes, no lograrás sorprender a tu mujer (ni tan siquiera haciendo pan de plátano); podrán sorprenderle tus actos, pero no tú mismo, te conoce demasiado bien.


jueves, 26 de noviembre de 2015

"Frankenstein" de Mary Shelley


¿Por qué tienes que leer este libro?


  • Porque la mañana te traerá un amigo inesperado, aunque sí anhelado.

  • Porque nunca habrás sentido tanta curiosidad por escuchar una historia.

  • Porque tendrás la más feliz de las infancias, con los mejores compañeros de aventuras, aprendiendo las cosas por deseo, no por obligación.

  • Porque el resultado de tu trabajo no será el que esperabas, e incluso, llegará a asustarte.

  • Porque una persona inocente pagará por un crimen cometido por tu culpa.

  • Porque aprenderás lo que es la vida observando a través de una rendija.

  • Porque un regalo imprevisto te abrirá las puertas a otros mundos.

  • Porque aceptarás una cruel petición a cambio de la promesa de una futura paz.

  • Porque serás acusado falsamente de un asesinato, pero tu vida será tan desdichada, que preferirías ser culpable de ese crimen para así poder morir.

  • Porque, a causa de incumplir un trato, terminarás pagando un precio muy alto.


martes, 27 de octubre de 2015

"Las afinidades electivas" de Johann Wolfgang Goethe


¿Por qué tienes que leer este libro?


  • Porque cuando por fin hayas conseguido la estabilidad personal y matrimonial idónea, tu marido querrá imponerte una incómoda visita que amenazará todo lo que has logrado hasta ahora, e incluso, tus futuros planes.

  • Porque descubrirás que entre las relaciones humanas y la química no existen tantas diferencias como tú creías.

  • Porque el regreso de un familiar muy querido, traerá novedades a tu casa y a tu vida, algunas deseables y otras, quizás no tanto.

  • Porque cobijarás bajo tu techo al adulterio consentido, a pesar del mal ejemplo que ésto pueda representar.

  • Porque no hay mejor manera de destapar una pasión, que intentar ocultarla a los ojos de los demás.

  • Porque procurarás mantenerte ocupada con los quehaceres diarios de la casa para no pensar en la persona amada a la que han arrancado de tu vida.

  • Porque durante el delirio de tu clausura, una noticia echará por tierra todas tus esperanzas futuras.

  • Porque el nacimiento de un nuevo miembro de la familia, traerá la desgracia de alguien a tu alrededor.

  • Porque la visita de tu caprichosa hija, pondrá la casa patas arriba, y de paso, tus nervios a prueba.

  • Porque un talentoso empleado te hará uno de los más bellos regalos que hayas visto en tu vida, y lo hará con todo su cariño, desde su corazón.


lunes, 28 de septiembre de 2015

"Todo" de Kevin Canty


¿Por qué tienes que leer este libro?


  • Porque el cinco de Julio, tú y una amiga bajaréis al río, os sentaréis en las rocas con una botella de Johnnie Walker etiqueta roja y hablaréis de un amigo en común que murió hará once años.

  • Porque recordarás una fiesta de demolición, en la que se invitó a todo el mundo a venir con un mazo para derribar una antigua choza y prenderle fuego mientras tomaban pollo y cerveza y un grupo de música tocaba. Pero no estarás segura de que ese recuerdo sea totalmente cierto.

  • Porque una inocente tarde pesca con un amigo, surcando el río lentamente en lancha, te costará un buen susto.

  • Porque después de pasear, en una primera cita, mientras el te habla de un montón de cosas que no te interesan, comenzarás a desnudarle mentalmente por curiosidad, a pesar de que ni siquiera te cae bien.

  • Porque una inesperada visita, a causa de un favor, te deparará una velada sorprendentemente agradable, cosa que hacía años que no te pasaba.

  • Porque durante una larga primavera, mientras la nieve se fundirá y luego volverá a congelarse cada tarde, comerás pescado blanco ahumado con vino tinto, beberás infusiones y whisky y subirás a la cima de Snowbowl con tu camioneta para ver un eclipse solar.

  • Porque en vacaciones, alquilarás un bungalow en una isla al sur de Thailandia, con playas de arena blanca y blanda y pasarás las noches en un bar bebiendo whisky y los días echada al sol leyendo "Anna Karenina".

  • Porque una noche, huyendo de un compañero de cama indeseado, contemplarás desde la ventana a oscuras, a una pareja de punkies borrachos, vestidos con chaquetas de cuadros escoceces y vaqueros negros, metiéndose mano contra la verja de hierro.

  • Porque conducirás por la nieve, en una carrera contrarreloj, para intentar salvar la vida de un ser querido.

  • Porque alguien que te ama, será capaz de organizar una exposición de arte con decenas de cuadros en los que verás tu rostro.


jueves, 2 de julio de 2015

Sobre mí


No soy de escribir entradas personales, pero ha pasado un tiempo desde que comencé el blog y siento que debo contaros algunas cosas sobre mí, para que conozcáis más a la persona que está detrás de todo esto.

Leo desde que tengo recuerdos y mis gustos literarios han ido cambiando con el paso del tiempo. Me crié en un pueblo muy pequeño en el que no contaba con una buena librería o biblioteca municipal a mano, así que los años de mi infancia tenía que tirar de lo encontraba por casa, de la pequeña biblioteca del colegio, de los pedidos a Círculo de Lectores o de las colecciones del kiosko.
De adolescente disfruté mucho con las novelas románticas, eran las que más abundaban por casa gracias a mi madre (aunque poco a poco me fui adueñando de ellas) y por aquel entonces todavía no existía Harry Potter ni había la cantidad de literatura juvenil que hay ahora.
A continuación, conforme fui creciendo, me leí todas las Crónicas vampíricas de Anne Rice, después me enganché a las novelas de crímenes y a las históricas tipo best-seller, más tarde me empezaron a interesar los clásicos y, finalmente, hace unos pocos años, comencé a disfrutar plenamente de la narrativa contemporánea.
Todas estas etapas estuvieron intercaladas con pinceladas de fantasía, mi respuesta cuando no sé que leer y mi salvación en las crisis lectoras.
¿Qué me deparará el futuro? No lo sé, confío en seguir leyendo variado, me gusta combinar géneros para no caer en el aburrimiento o el hartazgo y porque siempre he opinado que la variedad nos enriquece más como lectores y resulta más divertido, que al final, es el motivo principal por el que leo, para divertirme.

Aunque para algunos será un sacrilegio, disfruto lo mismo o más leyendo en mi Kindle Paperwhite que leyendo en papel. Además soy una ávida compradora de ebooks en Amazon, todos los meses caen unos cuantos.

Según mis allegados, soy una masoca cinéfila (además de que me suelen gustar las películas que no le gustan a nadie). Me gustan las películas tristes, duras, realistas, que me hacen sufrir, que me hacen sentir dolor, que me remueven sentimientos dentro, con desamor, con desencuentros y con finales infelices (ojo, no confundir con películas sentimentaloides, ésas no las soporto). Al final, resultará que mis amistades se equivocan, y que lo que soy es una sádica que disfruta viendo el sufrimiento de los demás. Aunque, en mi favor, también tengo que decir que me encanta el cine clásico norteamericano (Cary Grant forever) y reconozco que me divierto mucho con una buena película de superhéroes.

Disfruto de manera malsana ordenando y reordenando mis libros.

Soy bastante antisocial.

Me gusta infinitamente más el ocio en casa que fuera de ella.

Aparte de la lectura tengo más hobbies, no me gusta dedicar todo mi tiempo libre a leer. Además de ver películas y series me gusta salir a andar, coser, colorear y los juegos de mesa, en especial los de Edge Entertainment y los de Fantasy Flight Games.

Entre mis autores favoritos están Haruki Murakami, Sarah Waters, Jane Austen, Almudena Grandes y Agatha Christie, aunque últimamente estoy descubriendo algunos autores nuevos (como Paul Auster y Amélie Nothomb) que seguramente pasarán a ser favoritos en cuanto lea más obras suyas.

No me gusta leer muchas novedades, soy de la opinión de que hay libros muy buenos escritos hace ya tiempo, pero como también soy humana, a veces pico con ellas, sobre todo con las de determinadas editoriales o autores.

De la época en la que sólo leía romántica, conservo la colección completa de RBA de la autora Johanna Lindsey y de la época en la que sólo leía novela negra, conservo una colección de Círculo de Lectores con todas las novelas protagonizadas por el personaje Miss Marple de Agatha Christie.

Soy fetichista de la editorial Anagrama y sobre todo de la editorial Libros del Asteroide (lo mío con esta editorial casi roza la obsesión).

Me encanta Goodreads, lo encuentro una herramienta muy útil, me pasaría horas mirando recomendaciones, listas y leyendo opiniones.

Tengo más de cuatrocientos libros en papel, y, la mitad de ellos todavía pendientes de leer.

En la medida de lo posible, necesito soledad y silencio para poder leer a gusto.

Llevo al día una barbaridad de series de tv y de una temporada a otra pasa tanto tiempo que me cuesta recordar que pasó al final de la temporada anterior.

No sé como me las apaño, pero siempre llevo las gafas sucias.

Los primeros libros que tuve de niña (que no eran de cuentos) fueron La historia interminable, La cueva de la luna y El misterio de la isla de Tökland. A día de hoy, todavía conservo los tres.

He estudiado muchas cosas, sin embargo, no he ido a la Universidad.

Me encanta el anime desde adolescente, aunque he cometido el (grave) error de no animarme a comprar manga hasta hace unos años. El primero con el que me hice fue mi idolatrado Kimagure Orange Road y desde entonces no he parado de leer este género.

No tengo un libro favorito, soy incapaz de elegir sólo uno, pero han sido muy especiales en mi vida libros como Emma, Las ventajas de ser un marginado, Las vírgenes suicidas, Lolita, Castillos de cartón, Nunca me abandones, Tokio Blues y ¡Melisande! ¿Qué son los sueños?.

Espero que os haya gustado la entrada y que os haya ayudado a conocerme un poquito mejor.
¡Nos leemos!

martes, 2 de junio de 2015

"Drácula" de Bram Stoker


¿Por qué tienes que leer este libro?


  • Porque viajando por los Cárpatos, comerás platos desconocidos como paprika hendl, mamaliga, impletata y filete del salteador; aprenderás palabras nuevas como ordog, pokol, stregoica, vrolok y vlosak, y, a tu paso, la gente se santiguará.

  • Porque al llegar al castillo, de madrugada, te sentarás a la mesa con tu anfitrión, pero serás el único que coma, ya que él no cena nunca.

  • Porque serás un reputado psiquiatra del más prestigioso sanatorio mental de Londres y estudiarás detenidamente a uno de tus pacientes favoritos debido a su "particular" dieta.

  • Porque entre varios doctores velaréis a una enferma con un diagnóstico secreto, cuyo sueño estará protegido por guirnaldas de flores de ajo silvestre.

  • Porque un diario y un buen amigo, iluminarán tu camino y disiparán todas tus dudas.

  • Porque durante una excursión nocturna por el cementerio, bajo la luz de la luna, contemplarás la verdadera cara de la maldad, y, aunque te duela, deberás aniquilarla.

  • Porque, de madrugada, asaltarás una pequeña capilla para contar cajones de tierra y después seguir la pista de los que faltan.

  • Porque una confesión antes de morir, te hará temer por la vida de alguien querido.

  • Porque una sesión de hipnosis urgente, te revelará donde descansa el mal.

  • Porque ordenando la totalidad de los documentos de manera cronológica, encajarán todas las piezas.


lunes, 4 de mayo de 2015

"El Palacio de la Luna" de Paul Auster


¿Por qué tienes que leer este libro?


  • Porque serás un bohemio intelectual y te pasearás por el campus vistiendo tu traje de tweed.

  • Porque podrás sobrevivir varios meses a base de huevos duros.

  • Porque un día desayunarás en casa de unos resacosos desconocidos, comerás hasta hartarte y, de paso, conocerás a tu hermana.

  • Porque sabrás lo que es heredar más de 1000 libros.

  • Porque experimentarás lo que es la pobreza, dormirás en un parque a la intemperie y rebuscarás en la basura para poder comer.

  • Porque viajarás en metro durante varias horas, a ciegas, para poder admirar un cuadro.

  • Porque ver comer sopa nunca te habrá dado tanto asco.

  • Porque sabrás lo que es vivir durante meses como un ermitaño dentro de una cueva en medio del desierto.

  • Porque harás feliz a mucha gente de la calle repartiendo entre ellos 20000 dólares en billetes de 50.

  • Porque quien menos te lo esperes te cambiará la vida.


sábado, 4 de abril de 2015

"El cortador de cañas" de Jun'ichiro Tanizaki


¿Por qué tienes que leer este libro?


  • Porque planearás minuciosamente un viaje en tren.

  • Porque querrás pasar maravillosos amaneceres de primavera y tardes de otoño en el santuario de Minase, celebrando cada cambio de estación con un suntuoso banquete.

  • Porque al contemplar el paisaje, te sentirás rodeado de un dulce afecto, como en los tíbios brazos de una madre amorosa.

  • Porque evocarás recuerdos de cortesanas surcando sobre sus barcas el río Yodo, en busca de clientes a los que ofrecer sus servicios.

  • Porque en una isleta en medio del río, entre las cañas, harás un nuevo amigo y le escucharás cantar mientras bebéis sake.

  • Porque cada año que pase te harás más sensible a una tristeza, una desolación en el otoño, una melancolía estacional, que no sabrás de donde viene ni por qué.

  • Porque con siete años, tu padre te llevará a dar una caminata de ocho kilómetros para contemplar el reflejo de la luna en el lago Ogura durante la fiesta del plenilunio de otoño.

  • Porque descubrirás al amor de tu vida en el palco de un teatro, y, un acto generoso te permitirá estar cerca de ella casi todos los días.

  • Porque después de tantos años, seguirás conservando con devoción una prenda de tu amada.

  • Porque bajo la luz de la luna, te contarán una historia de amor tan triste como apasionante.


jueves, 5 de marzo de 2015

"Snow Crash" de Neal Stephenson


¿Por qué tienes que leer este libro?


  • Porque ante unos clientes poco propicios a pagar, dispararás tu pistola eléctrica láser y convertirás su bate de béisbol en una nube de serrín ardiente.

  • Porque de noche, surfearás por el asfalto sobre un juego de Inteliruedas RadiKS modelo IV arponeando a los raudos vehículos de los repartidores de pizza.

  • Porque en el bar El Sol Negro, en la calle principal del Metaverso, tu avatar se encontrará después de varios años con un antiguo amor, lo malo es que ella pensaba que eras imbécil.

  • Porque con tus propios ojos podrás ver como, tras visionar el contenido de una misteriosa tarjeta, a Da5id Meyer, señor supremo de los hackers, padre fundador del protocolo del Metaverso, creador y propietario del archifamoso Sol Negro, se le colgará el sistema, desvaneciéndose ante tí.

  • Porque en un concierto de "Vitaly Chernobyl y los Desastres Nucleares" (con "Trauma de Fuerza Bruta" como teloneros), una gárgola contactará contigo y te revelará una inquietante información.

  • Porque perseguirás a un enorme y peligroso lancero y contrabandista de drogas radiactivo a través de una espesa plantación de lúpulo.

  • Porque una noche, a las tres de las madrugada, mientras combates el insomnio practicando con tu katana para patanes, un helicóptero aterrizará delante de tu casa para llevarte a un destino que desconoces.

  • Porque gracias a un programa-bibliotecario, descubrirás que la divergencia de lenguas ocurrida en Babel, se debió a un virus neurolingüístico que se enrolló en el tronco cerebral de los humanos impidiéndoles procesar la anterior lengua común.

  • Porque un caminonero, sin brazos ni piernas, te llevará a unos almacenes en la Zona de Austeridad y te contratará para que le compres drogas.

  • Porque a cambio de un favor, recibirás como recompensa unas chapas militares que en un futuro podrían salvarte la vida.



jueves, 5 de febrero de 2015

"Juliet, desnuda" de Nick Hornby


¿Por qué tienes que leer este libro?


  • Porque posarás meando en los servicios de un pub imitando a tu cantante favorito.

  • Porque podrás ir a ver en directo a un borracho Tucker Crowe cantando "Farmer John".

  • Porque te darás cuenta de que tener muchas cosas en común con alguien, no lo hace tu pareja perfecta.

  • Porque recibirás muchas fotos de un tiburón muerto varado en la playa.

  • Porque verás lo que es llevar la pasión musical hasta extremos patéticos.

  • Porque querrás huir como alma que lleva el diablo cuando toda tu familia se reúna.

  • Porque intentando acertar con los gustos de un recién conocido acabarás comprándole más de diez libros.

  • Porque esperarás la respuesta de alguien importante a un email tuyo como una colegiala, mirando tu correo cada cinco minutos.

  • Porque te colarás en la casa de una musa y dejarás parte de tí allí.

  • Por las canciones inexistentes, de álbumes inexistentes, de cantantes inexistentes…



martes, 6 de enero de 2015

"La casa de la alegría" de Edith Wharton



No había novedades en torno a ella y, sin embargo, nunca podía verla sin sentir cierto interés: suscitarlo era una característica de Lily Bart, así como el hecho de que sus actos más sencillos parecieran el resultado de complicadas intenciones.

—No sabe hasta qué punto necesito a un amigo así —continuó—. Mi tía rebosa de axiomas convencionales, todos inventados para regir una conducta propia de los años cincuenta. Siempre tengo la impresión de que vivir de acuerdo con ellos supondría llevar brocado y mangas con esclavina. Y las demás mujeres —mis mejores amigas—, bueno, hacen uso o abuso de mí, pero les tiene sin cuidado lo que pueda ocurrirme. Ya estoy demasiado vista y la gente se está cansando de mí y empieza a decir que debería casarme.
Hubo un silencio momentáneo durante el cual Selden meditó una o dos respuestas con la intención de añadir un efímero incentivo a la situación, pero las rechazó en favor de la sencilla pregunta:
—Bueno, ¿y por qué no lo hace?
Ella se ruborizó y soltó una carcajada.
—¡Ah! Veo que es un amigo, después de todo, ya que me ha dicho una de las cosas desagradables que necesitaba oír.
—Yo no la considero desagradable —respondió él en tono amistoso—. ¿No es su vocación el matrimonio? ¿Acaso no nos educan a todos para casarnos?
Ella suspiró:
—Sí, supongo que sí. ¿Qué otra cosa se puede hacer?

Se había aburrido toda la tarde con Percy Gryce —el mero recuerdo parecía despertar un eco de su monótona voz—, pero no podría rehuirle al día siguiente, tendría que cimentar su éxito, someterse a más aburrimiento, estar dispuesta a hacer más concesiones, a seguir adaptándose, y todo por la remota posibilidad de que al final él se decidiera a hacerle el honor de aburrirla para toda la vida.

Pero la mezquindad es capaz de adoptar toda clase de disfraces, y Lily no tardó en descubrir que estaba tan latente en la lujosa rutina de la vida de su tía como en la mísera existencia de una pensión europea.

Ni ella misma podría haber explicado la sensación de vitalidad que parecía elevarla y columpiarla sobre el mundo soleado que tenía delante. ¿Sería amor, se preguntó, o una mera y fortuita combinación de pensamientos y sensaciones felices? ¿En qué proporción se debía al hechizo de aquella tarde perfecta, a la fragancia de los bosques, a la idea de haber escapado del aburrimiento? Lily carecía de experiencias anteriores por las que medir la calidad de sus sentimientos. Había estado enamorada varias veces de fortunas o carreras, pero sólo una vez de un hombre.

—No, pero pasear conmigo es sólo otra forma de usar su material. Usted es una artista y da la casualidad de que hoy me toca a mí ser el color que usa. Parte de su inteligencia reside en la capacidad de producir efectos premeditados de manera improvisada.

Lily meditó unos momentos.
—¿No cree —preguntó después— que las personas que critican a la sociedad tienen demasiada tendencia a considerarla un fin y no un medio, del mismo modo que la gente que desprecia el dinero habla como si sólo sirviera para guardarlo en bolsas y contemplarlo con avaricia? ¿No es más justo considerar ambas cosas como oportunidades que pueden ser aprovechadas con inteligencia o estupidez, según la capacidad del consumidor?

Fue este momento de amor, esta efímera victoria sobre sí mismos, lo que les había redimido de la atrofia y la extinción: lo que, en ella, había tendido una mano hacia él en cada batalla contra la influencia de su entorno, y lo que, en él, había conservado viva la fe que ahora le llevaba, penitente y reconciliado, a su lado.

Los sentimientos de Lily por ella oscilaban entre la piedad por sus limitaciones y la impaciencia por su modo de aceptarlas. Para la señorita Bart, al igual que para su madre, la conformidad con la pobreza era una prueba de estupidez y había momentos en que, consciente de la propia capacidad de parecer y ser exactamente lo que la ocasión requería, llegaba casi a pensar que las otras chicas eran feas e inferiores por elección.

Ningún insecto cuelga su nido de hilos tan frágiles como los que sostienen el peso de la vanidad humana; y la sensación de ser importante entre los insignificantes era suficiente para devolver a la señorita Bart la aduladora conciencia del poder.

Nadie habría podido hacer un informe más exacto de las fluctuaciones sociales o señalado de modo más infalible las características propias de cada temporada: su aburrimiento, su extravagancia, su falta de bailes o su exceso de divorcios. Tenía una memoria especial para las vicisitudes de la «gente nueva», que emergía con cada nueva pleamar y o bien volvía a sumergirse bajo las aguas o se afianzaba triunfalmente en tierra, fuera del alcance de envidiosos escollos; y solía hacer gala de una notable intuición para su destino final, hasta el punto de que, una vez cumplido este destino, podía decirle casi siempre a Grace Stepney —recipiente de sus profecías— que todo se había desarrollado de acuerdo con sus predicciones.

Ella había aceptado siempre con calma filosófica que existencias como la suya transcurrieran sobre un pedestal cimentado en segmentos oscuros de la humanidad. Un deprimente limbo de pobreza yacía alrededor y por debajo de aquel pequeño círculo iluminado en que la vida alcanzaba su más hermosa florescencia, del mismo modo que el fango y la aguanieve de una noche de invierno rodean un invernadero lleno de flores tropicales. Todo esto era parte del orden natural de las cosas y la orquídea que tomaba el sol en esta atmósfera creada artificialmente podía redondear las delicadas curvas de sus pétalos ajena a la escarcha de las ventanas.

Sacar algo a la luz supondría ventilar tan ingente acumulación de trapos morales que, cuando su visitante se hubo marchado, Selden se quedó con la impresión de que debía abrir las ventanas de par en par y mandar barrer la habitación.

Pero lo que más le llamó la atención fue cómo se distinguía, mediante cien indefinibles matices, de las personas que más gala hacían de poseer su propio estilo. Era precisamente en tal compañía, la flor y nata y la expresión completa del estado al que aspiraba, donde las diferencias destacaban con especial intensidad, y su gracia volvía vulgar la elegancia de las otras mujeres del mismo modo que sus silencios, finamente discriminados, hacían aburrido su parloteo.

La fuerza del contraste prestaba una mayor intensidad al lujo de descansar otra vez en una cama blanda, desde la que se veía una espaciosa y soleada habitación con una chimenea y, al lado, una tentadora mesa con el desayuno preparado. El análisis y la introspección vendrían después; de momento ni siquiera la turbaban los excesos del tapizado ni las recargadas molduras de los muebles. La sensación de estar una vez más rodeada y protegida por la comodidad, como en un medio templado y denso, impenetrable a todo género de molestias, eliminaba hasta el menor asomo de crítica.

Tendencias heredadas se habían unido a una precoz educación para convertirla en el producto altamente especializado que era en realidad: un organismo tan indefenso fuera de su reducido territorio como la anémona de mar arrancada de la roca. La habían formado para adornar y deleitar; ¿para qué otro fin redondea la naturaleza los pétalos de la rosa y pinta el pecho del colibrí? ¿Y era culpa suya que la misión puramente decorativa se cumpla con menos facilidad y armonía entre los seres sociales que en el mundo de la naturaleza y que tropiece a menudo con el obstáculo de necesidades materiales y escrúpulos morales?